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Cerrajeros 24 horas
Por olvido o pérdida de la llave, se presentan casos en los cuales un candado nos limita el acceso al contenido de la caja, baúl o locker que guarda nuestras pertenencias.
Lo más común que se nos ocurre es romperlo con un martillo o un objeto que cumpla una función similar, pero si lo vemos objetivamente, podemos probar otras opciones antes de recurrir a ésta.
Aprovecha la oportunidad e intenta probar con las alternativas que te recomendamos antes de dirigirte directamente a romper el candado. De resultar positivo el intento, como nos ha pasado a nosotros, lograrás recuperarlo sin mayores problemas.
¡Inténtalo!, así no quedarás con la duda sobre qué hubiese sucedido de aceptar las sugerencias que te ofrecemos a continuación.
Herramientas necesarias
No se requiere de herramientas específicas, salvo que desees usar una pinza fina para manipular el alambre, el clip o el gancho de cabello.
Qué tenemos a la mano que pueda ser de utilidad
Ubica un pequeño trozo de alambre fino para que pueda insertarse en el ojo de la cerradura del candado, pero lo suficientemente fuerte para soportar la presión que deberás ejercer sobre él. Si no tienes alambre, un clip o gancho de cabello también pueden servir.
De contar con un alambre, debe estar bien estirado, para luego proceder a doblar una de sus puntas en ángulo recto, para que las veces de llave. Ese doblez debe ser pequeño, de unos dos a tres mm, el cual permitirá que el alambre se enganche con alguna de las ranuras que la cerradura del candado tiene internamente.
El otro extremo lo doblarás para que adquiere la forma de un “d”, facilitando que lo sujetes con firmeza cuando la vayas a insertar en el candado. Esto puede hacerse con la mano, pero si notas que no se dobla como esperas, una pinza puede facilitar el proceso.
El objetivo es girar el alambre como si fuera la llave; mientras sostenemos el candado con la mano, la otra sujetará ese alambre intentando que el candado abra mediante movimientos de giro, inserción y retiro.
Quizás sea necesario realizar varios intentos, pero finalmente el cilindro del candado cederá y podrás acceder al contenido de lo que el candado guardaba. Si bien requerirá algo de presión entre la inserción al agujero del cilindro y el giro, toma la previsión de que no sea demasiado fuerte, pues la delgadez de las herramientas que estarás usando no lo soportaría, siendo posible que se deformen y pierdan su practicidad.
La operación será similar si no cuentas con un alambre y lo que tienes es un clip o gancho de pelo. Le darás la misma forma que te explicamos anteriormente para el alambre y realizarás las mismas acciones.
En el caso del clip extenderás su doblez más largo, y será esta punta en la que luego harás el pequeño doblez en ángulo recto. El gancho de cabello, a su vez, debes estirarlo como si fuera el trozo de alambre.
Cualquiera de las tres opciones que te sugerimos, alambre, clip o gancho, pueden servir para ayudarte a abrir el candado sin romperlo, pudiendo posteriormente reutilizar tanto el candado como la llave cuando la recuperes.
Como recomendación final, hazle mantenimiento al candado y a su llave, lubricando el área interna de la cerradura con algún líquido especial para cerraduras. Una alternativa para lograr su engrase o lubricación, es el polvo de grafito, que puedes aplicar con un pincel en las ranuras de la llave, que insertarás posteriormente en el candado, logrando que esa lubricación llegue también a las ranuras internas del mismo y ¡listo!.

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